La Casa de Aramberri
Centro de Monterrey
En pleno centro de Monterrey, en la calle Aramberri número 1026, se alza una vieja casa que muchos evitan mirar por demasiado tiempo. A simple vista parece una construcción más, pero detrás de sus muros se esconde una historia real que heló la sangre de toda la ciudad.
Todo comenzó en 1933, cuando una familia de buena posición —doña Delfina, su hija Antonia Lozano y el esposo de esta, Jesús Castillo— vivía allí tranquilamente. Una noche, varios hombres irrumpieron en la casa buscando dinero y joyas, convencidos de que la familia tenía una gran fortuna escondida.
Lo que empezó como un robo terminó en tragedia. Antonia y su madre fueron asesinadas brutalmente, dejando una escena tan espantosa que Monterrey entero habló del caso durante años. Al principio culparon a Jesús, pero poco después se descubrió que los verdaderos responsables eran obreros conocidos de la familia, que fueron capturados y condenados.
Desde entonces, la casa quedó marcada por el miedo y las historias. Los vecinos comenzaron a escuchar gritos, pasos y lamentos cuando el sol se ocultaba. Algunos decían ver sombras femeninas moviéndose detrás de las ventanas, y otros sentían un frío repentino, como si alguien invisible los observara.
Con el paso del tiempo, investigadores y curiosos entraron al lugar para intentar grabar fenómenos paranormales. Varios salieron aterrados, asegurando que una voz les habló directamente, advirtiendo:
“¡Váyanse de aquí!”
Hoy, la Casa de Aramberri sigue siendo uno de los misterios más inquietantes de Monterrey. Un sitio donde el pasado aún respira entre las paredes, y donde las almas parecen no haber encontrado descanso.